Temporal en la Expo, tarde de perros en Santa Rita

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La feroz tormenta que se desatara alrededor de las 15.00 sobre Santa Rita hizo que construcciones, tendidos eléctricos, cartelerías y cuanto intente mantenerse de pie fueron cayendo de a uno como castillos de naipe en medio del alboroto generalizado de los asistentes y expositores. “Si esto no para en algunos minutos, la exposición terminará al otro lado de la avenida Albano Birnfeldt”, dijo el expositor Miguel Petter en su cuenta de Facebook. 

El cielo oscurecía desde el mediodía, el ambiente en la feria era intenso. Se preparaba para la noche uno de los espectáculos más esperados con números contratados en Brasil (que finalmente fue pospuesto para la expo 2018 por desastre creado por el temporal en el predio de la feria). Las ventas hasta antes de la tormenta no paraban, este es uno de los mejores años de la Expo Santa Rita.

Los cables se movían peligrosamente en el aire, así hayan sido instalados al amparo de la seguridad recomendada por los técnicos de la ANDE. Del sur y del sureste aparecieron como fantasmales espectros el negro del agua y el blanco de la tormenta ya a muy baja altura. Los árboles del otro lado de la calle empezaban a agitarse mientras las gruesas gotas comenzaban a caer agresivas, malvadamente, sobre los pabellones varios techados con hojalatas.

Los visitantes buscaron refugiarse en los pabellones donde el viento se metía como por los portales, los ventanales y los resquicios aireadores del techo. Los productos expuestos empezaron a caer y a volar como avioncitos de papel. En los lugares de comida también volaron mesas, sillas, utensilios y botellas. Algunos comensales huyeron sin pagar las cuentas.

El ulular de viento más la violencia con que se precipitaba el agua más la violencia y que corre en los camineros introduciéndose aquí y allá, convirtieron a la expo en un sitio de desastres.

La lluvia sobre los techos golpeaba como mil tambores en un salón cerrado.

Una ráfaga de viento hizo volar el portón del corral donde se encuentran los animales puros expuestos. Los animales, felizmente, no escaparon.

Pero lo más peligroso vino con los cables entrando en cortocircuito produciendo chispas y llamas en el cablerío sin que hasta las 16.30 se reporten novedades peores. Cartelerías, pilares, carpas y columnas empezaron a caer uno detrás de otro como en un demoníaco juego de dominó generando el susto colectivo.

Miguel Petter, el encargado de la sección avícola de la expo, dijo que el viento fue tan fuerte que si continuaba unos minutos más la expo terminaría al otro lado de la avenida adyacente.

Para las 16.15, cuando el temporal había pasado, los expositores se pusieron a alzar lo caído y a escurrir el agua que se metió en todas partes. No se reportan casos de heridas en personas.

 

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