Mascotas de algunos famosos

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Días pasados, un ciclista italiano, Michele Escarponi, que acostumbraba salir de paseo en su bici en compañía de su mascota, un loro, fue atropellado por un vehículo y falleció. Desde entonces el loro se niega a abandonar el sitio del accidente llamando la atención de la gente que deposita flores en memoria del amo.

Dicen que la historia registra más ejemplos de fidelidad de perros que de amigos. Al enterarnos del caso de “Frankje”, el loro del ciclista, diríamos que no solo el perro es el fiel amigo de las personas sino también el loro, el gato hasta el taguá (como “Margarita”, la compañerita de Mirtha  Ortigoza,  propietaria del cementerio “Gangápolis”, de Limpio).

Creemos que la mayoría, al menos en esta parte occidental y cristiana del mundo,  adoptó alguna vez una mascota frente a otros que no pueden vivir sin su perro,  gato,  tortuga y de hasta sin sus serpientes.  En este sentido, Víctor Hugo era medio extremista: “Los animales son de Dios; la bestialidad es humana”, decía.

Walter Bauer, aquel extraño alemán residente y fallecido en San Bernardino, era conocido por las decenas de gatos que criaba en su modesta casa

Famosos y anónimos han tenido sus mascotas. Recordaremos algunas de los célebres remarcando que de unos pocos por falta de tiempo y espacio.

Pincho: Este fue un “jagua calle” del dramaturgo Julio Correa. El perrito se había “colado”, no se sabe cómo, en un vehículo para acompañar los restos de su amo hasta el Teatro Municipal donde se los velaba. El perro fue embalsamado y está en el museo “Julio Correa” en Luque.

Sultán: Capaz que después de Policarpo Patiño, el fiel de fechos, haya sido el más noble y leal compañero de José Gaspar Rodríguez de Francia. Estaba a sus pies a la hora del mate, de la lectura, de los paseos por las calles arenosas de Asunción.

Charrúa: El perro cimarrón (silvestre, salvaje) de José Gervasio Artígas, caudillo uruguayo, que lo acompañaba en sus campaña guerreras. Era de poco ladrido y su especialidad era prenderse del garrón del enemigo de su amo. Murió de viejo y en silencio en 1820 poco antes del exilio de Artigas en Paraguay.

Héroe:  La mascota de John P. Robertson, joven inglés que se carteaba desde Asunción con su hermano William, residente en Londres, y que sirvieron para conocer la historia paraguaya de su tiempo (entre 1814 y 1818). En algunas de sus cartas, John mencionó a su mascota.

Bique: Este es un nombre de perros paraguayos puesto de moda tras la guerra contra Bolivia en recordación de una ametralladora de marca Bikers, tremebundo arma del ejército paraguayo en contienda. Bique es recordado en un pasaje de la música “Musiqueada che amape”, de José Asunción Flores.

El perro de Barack Obama era Bo; Barney, de George Bush (h); Boatswain, de Lord Byron. En fin, muchos por mencionar pero el espacio es implacable.

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