Barcelona siempre fue caldo de cultivo para el yihadismo

La ciudad se repone del atentado

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El ataque del jueves pasado en Barcelona -que dejó 13 muertos y más de 100 heridos- y el de Cambrils -en el que cinco atacantes fueron abatidos por la policía y una transeúnte murió- puso de relieve un hecho que hacía tiempo que era conocido por las fuerzas de seguridad españolas.

“Cataluña es la zona en la que los procesos de radicalización detectados han sido más rápidos, y cuya comunidad islámica se caracteriza por ser la más radical y con más vínculos con otros extremistas de Europa”, destaca el Informe Anual sobre Seguridad Nacional de 2016, elaborado por el gobierno español.

Fábrica de yihadistas. De los 113 detenidos en España entre 2013 y 2016 por actividades relacionadas con el autodenominado Estado Islámico, más del 27% se produjeron en Barcelona, 30% en el conjunto de Cataluña, según un informe elaborado por el Real Instituto Elcano, uno de los principales centros de estudios estratégicos del país.

Ceuta y Melilla, ciudades españolas en el Norte de África, y Madrid, siguen a la capital catalana como principales escenarios de la radicalización yihadista en España.

La presencia de Cataluña como un lugar relacionado con las actividades yihadistas se remonta, no obstante, a años atrás. La lista de sucesos de este tipo en este territorio es larga.

“Una de las reuniones preparatorias de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York tuvo lugar en Cataluña”, apunta Ignacio Álvarez Ossorio, profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante. Tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, que dejaron 192 muertos, los huidos pasaron por Santa Coloma de Gramanet, en la periferia de Barcelona.

Foco de radicalización. Las razones de la implantación de este tipo de organizaciones en Cataluña son diversas. “Una de ellas es que este territorio cuenta con una de las comunidades musulmanas más importantes de España. También influye la proximidad con Francia. En Cataluña existen grupos radicales magrebíes bien conectados con EI o al Qaeda que han movilizado a combatientes.

El perfil de los detenidos en España vinculados a EI descrito por el Real Instituto Elcano señala que un 45,3% de ellos son españoles, un 41,1% marroquíes y un 13,6% de otras nacionalidades.

Cerca de la mitad de estas personas pertenece a segundas generaciones descendientes de inmigrantes de países mayoritariamente musulmanes, según la misma fuente, y gran parte de ellos se radicalizó a partir del auge de EI en 2013.

En este proceso de radicalización, la aceptación de los preceptos del salafismo, una versión radical y en ocasiones violenta del Islam, resulta fundamental. En este sentido, más de la mitad de las congregaciones salafistas de España se encuentran en Cataluña, según escribió Fernando Reinares, uno de los mayores expertos en yihadismo en España.

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